JULIO CESAR URIEN, SECRETARIO GENERAL

JULIO CESAR URIEN, SECRETARIO GENERAL
cada noche de tanto en tanto
suelo contar las estrellas que restan de aquí hasta
ese universo total (por lo pleno y compartido)
y cada mañana retomo el camino de alguna nueva
estrella
y así hasta alcanzarla

cada noche de tanto en tanto
suelo contar las estrellas que restan
¡y claro que son menos las que faltan!
prosigamos entonces
persiguiendo luces y andando marchas.-

Carlos Aiub
Compañero Detenido-Desaparecido el 10/06/77

JUVENTUD PARTIDO DEMOCRACIA Y LIBERACION:Democracia Participativa: Eje central del Siglo XXI

Porque queremos ser verdaderos protagonistas y participar activamente de los asuntos públicos.

Porque no queremos que otros decidan por nosotros.

Porque al participar, nos volvemos responsables tomando decisiones en forma directa.

Porque generamos un consenso básico, como así también decisiones más razonadas.

Porque no nos conformamos con ser meros espectadores de la realidad; queremos incidir en ella.

Desde el barrio, en la Provincia y en la Nación, queremos decidir en qué se gasta nuestro presupuesto.

En definitiva, porque creemos que tiene que ser un deber cumplir con las responsabilidades sociales y políticas, participando en los asuntos públicos en forma organizada, y controlando la gestión pública.
A través de la Democracia Participativa pretendemos descentralizar el poder, crear conciencia política, fortalecer el proceso de capacitación para el ejercicio de nuestros derechos y construir una sociedad de equidad con justicia social.

viernes, 28 de septiembre de 2007

VICKY WALSH, COMPAÑERA


Carta a mis amigos.

Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo.

Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos.

Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda.

Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.

La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle.

A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras.

Por esa época comenzó a trabajar en diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista.

El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical.

Como tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.


Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba.

Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más.

La hija de ambos nació poco después.

El último año de vida de mi hija fue muy duro.

El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas.

Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída.

En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana, cada quince días.

Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio.

Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.

Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer.

Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años.

Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejarla.

Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.

A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros.

Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.

He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco.

El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque.

Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.

"El combate duró más de una hora y media.

Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba.

Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía." He tratado de entender esa risa.

La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír.

Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego.

"De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. 'Ustedes no nos matan' dijo 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas.

Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres. En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte.


Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino.

La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan.

Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado.

Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida.

No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.

Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.


Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.


Rodolfo Walsh, diciembre de 1976.

1 comentario:

Rickhardt dijo...

Todo un ejemplo del valor y compromiso que las nuevas generaciones deben absorber de manera urgente.
Justo ayer leía un texto sobre un compañero, militante comprometido de aquellos años(cuyo nombre no recuerdo)que había escrito su libro (su historia montonera), no para sus hijos sino para que cuando sus nietos retomaran la lucha, traten de no cometer los mismos errores.
Sean estos cuales hayan sido no solo no opacan la lucha...sus objetivos, sino que ayudan a superarla.
Hay muertos que nunca morirán.

Fraternal abrazo compañeros!

PD.Me he tomado el atrevimiento de copiar un posteo suyo para mi blog(El de Falcone sobre FERNANDO)...espero no les moleste.

PERON Y EL CHE

Carta del Gral Perón con motivo de la muerte del Che
Madrid, 24 de octubre de 1967

Compañeros:
Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación.
Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación.
Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apàtridas apuntaladas por militares títeres del pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven mas extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto "Che" Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.
He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenia entonces?. Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el "Che" los enmendó!.
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a al chancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salio hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.
No faltaran quienes pretendan empalidecer su figura. El imperialismo temeroso del enrome prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquía y de lo monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tiene que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre si todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre si los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.
El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto "Che" Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón


Juventud PDL

Contacto: juventudpdl@gmail.com

DIA DEL MONTONERO: FERNANDO ABAL MEDINA

Por Jorge Falcone

El coche había permanecido frente a la pizzería La Rueda, de William Morris, más de lo que la paranoia policial del 70 recomendaba.
Como suele suceder en estos casos, un vecino de esos que nunca entran en ninguna guerra telefoneó a la comisaría.
El patrullero no tardó en llegar, ni en sospechar de aquel dúo de mocosos egresados del Nacional Buenos Aires que departía discretamente con un morocho de la Asociación Obrera Textil.
Darles el alto y abrir fuego fueron una misma cosa. Los más jóvenes intentaron fugar respondiendo los disparos, pero cayeron en la puerta.
El morocho bajó un par de ratis y saltó sobre el cuerpo de sus compañeros.
Hasta su caída en la Sierra de Alta Gracia no volvería a ser noticia.
El cuarto, huyó a tiempo en el auto que oficiaba de retén.
Venían de ejecutar al hombre que ordenara el bombardeo de 1955 en Plaza de Mayo, abortara los diez años más felices del pueblo trabajador prohibiendo su recuerdo, fusilara patriotas sumariamente en los basurales de José León Suárez, secuestrara el cuerpo de la Abanderada de los Humildes, y sentara las bases del fraudulento Gran Acuerdo Nacional.
El 7 de setiembre del año 70, los Montoneros éramos un puñadito y estábamos solos de toda soledad.
Nuestro pueblo, más tarde, nos permitió llegar a ser cientos de miles.
Algunos no nos hemos arrepentido.
Y consideramos al haber formado parte del sueño de Fernando Luis Abal Medina, Gustavo Ramus, José Sabino Navarro, y Carlos Capuano Martínez, como uno de los orgullos más grandes que llevamos a cuestas.-