
A los compañeros, a las autoridades del Ministerio de Defensa y la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación y a los militantes y luchadores sociales de siempre:
Fue un 17 de noviembre de 1972 cuando apenas tenía 20 años, Mario Galli y varios de los compañeros acá presentes y otros ya no, se sublevaron contra aquellas FF.AA., esa maquinaria bestial que representó posteriormente el Terrorismo de Estado entre 1976 y 1983; en apoyo al retorno del Gral.Peron y la vuelta de la democracia.
Siguiendo los legados de San Martín, Bolívar, Artigas, José Marti, el Gral. Valle, el Che entre tantos otros, enfrentaron con convicción y valor al poder militar, apoyado por las oligarquías económicas, sectores de la Iglesia y la sociedad civil y por las potencias imperialistas y liberales. Se negaron a torturar, a participar de los ‘grupos de tareas’ y a matar sin piedad a su propio pueblo. Creyeron que unas Fuerzas Armadas debían estar junto a su pueblo y no reprimiéndolo y siguiendo la doctrina de seguridad nacional impuesta por el gobierno de los Estados Unidos.
A causa de ello, fueron encarcelados y denigrados por sus superiores y compañeros de promoción. En 1974, el gobierno de Isabel Peron, los da de baja de la Marina, apartándolos del servicio a su propia patria, destino y vocación que habían elegido. Sin embargo, no bajaron los brazos, y empezaron a militar en organizaciones populares creyendo que la Argentina se merecía una verdadera democracia, con justicia social y siendo el pueblo el protagonista principal.
En junio de 1977, Mario es secuestrado junto a su esposa Patricia, a su madre Violeta y junto a mi, su hija y nos llevan a este mismo lugar, la ESMA, ya para ese entonces convertida en centro de torturas y de muerte, donde verdugos de la misma promoción, la numero 100 de la Escuela Naval, lo torturan, lo tratan de traidor y luego lo hacen desaparecer.
Ahora, ya muchos años mas tarde y después de una larga lucha, la ESMA se convierte finalmente en un museo de la memoria, su nombre ya quedó gravado a orillas del Río de la Plata, y lo estará también para la memoria colectiva de los argentinos, junto a tantos otros compañeros, militantes y luchadores sociales a quienes también les arrebataron la vida. Sin embargo, quiero que sea recordado, en especial en un día como hoy, por ser un guardiamarina y militante de honor , inteligente, digno, valiente, buen compañero, promotor de valores e ideales al servicio de su pueblo y en defensa de una patria socialista, latinoamericana e antiimperialista. Por ello, como yo, el pueblo argentino debería estar orgulloso de contar con verdaderos patriotas como Mario, como Julio Urien, como Carlos Lebron, Juan Carlos Bagnat, Anibal Acosta, Mario Actis, y tantos mas que pelearon y creyeron en otras Fuerzas Armadas. Y ese es el legado que debe inspirar a las futuras generaciones de guardiamarinas y militantes: la defensa de un país libre y mas justo, contra el imperialismo y por la unión de los pueblos latinoamericanos.
Un abrazo y Hasta la Victoria Siempre!
Marianela Galli (hija de Mario Galli)
Fue un 17 de noviembre de 1972 cuando apenas tenía 20 años, Mario Galli y varios de los compañeros acá presentes y otros ya no, se sublevaron contra aquellas FF.AA., esa maquinaria bestial que representó posteriormente el Terrorismo de Estado entre 1976 y 1983; en apoyo al retorno del Gral.Peron y la vuelta de la democracia.
Siguiendo los legados de San Martín, Bolívar, Artigas, José Marti, el Gral. Valle, el Che entre tantos otros, enfrentaron con convicción y valor al poder militar, apoyado por las oligarquías económicas, sectores de la Iglesia y la sociedad civil y por las potencias imperialistas y liberales. Se negaron a torturar, a participar de los ‘grupos de tareas’ y a matar sin piedad a su propio pueblo. Creyeron que unas Fuerzas Armadas debían estar junto a su pueblo y no reprimiéndolo y siguiendo la doctrina de seguridad nacional impuesta por el gobierno de los Estados Unidos.
A causa de ello, fueron encarcelados y denigrados por sus superiores y compañeros de promoción. En 1974, el gobierno de Isabel Peron, los da de baja de la Marina, apartándolos del servicio a su propia patria, destino y vocación que habían elegido. Sin embargo, no bajaron los brazos, y empezaron a militar en organizaciones populares creyendo que la Argentina se merecía una verdadera democracia, con justicia social y siendo el pueblo el protagonista principal.
En junio de 1977, Mario es secuestrado junto a su esposa Patricia, a su madre Violeta y junto a mi, su hija y nos llevan a este mismo lugar, la ESMA, ya para ese entonces convertida en centro de torturas y de muerte, donde verdugos de la misma promoción, la numero 100 de la Escuela Naval, lo torturan, lo tratan de traidor y luego lo hacen desaparecer.
Ahora, ya muchos años mas tarde y después de una larga lucha, la ESMA se convierte finalmente en un museo de la memoria, su nombre ya quedó gravado a orillas del Río de la Plata, y lo estará también para la memoria colectiva de los argentinos, junto a tantos otros compañeros, militantes y luchadores sociales a quienes también les arrebataron la vida. Sin embargo, quiero que sea recordado, en especial en un día como hoy, por ser un guardiamarina y militante de honor , inteligente, digno, valiente, buen compañero, promotor de valores e ideales al servicio de su pueblo y en defensa de una patria socialista, latinoamericana e antiimperialista. Por ello, como yo, el pueblo argentino debería estar orgulloso de contar con verdaderos patriotas como Mario, como Julio Urien, como Carlos Lebron, Juan Carlos Bagnat, Anibal Acosta, Mario Actis, y tantos mas que pelearon y creyeron en otras Fuerzas Armadas. Y ese es el legado que debe inspirar a las futuras generaciones de guardiamarinas y militantes: la defensa de un país libre y mas justo, contra el imperialismo y por la unión de los pueblos latinoamericanos.
Un abrazo y Hasta la Victoria Siempre!
Marianela Galli (hija de Mario Galli)
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